domingo, 20 de septiembre de 2015

RESUMEN: HACERCE HOMBRE


1. El camino a hacer hombre

Estudios geogràficos en diversas culturas muestran una serie de rituales que adolescentes y jòvenes varones tienen que atravesar para convertirse en adultos. Desde pruebas donde la tolerancia al dolor esta presente, ceremonias colectivas de circuncisiòn hasta la llamada pedagogìa homosexual, en la que se pasa de la niñez a la adultez a travès de pracricas sexuales con otros varones adultos de la comunidad que actuan como "pedàgogos" de estos jovenes en su camino a hacerse hombres. (Gutmann, 1997; Herdt, 1994).



Las representaciones sociales de la identidad de gènero y de la identidad sexual empiezan a ser internalizadas con las vivencias màs tempranas de la niñez, en un proceso continuo a lo largo de la vida de los sujetos, por lo que los contenidos que se interioricen de los agentes de socializacion estaràn en constante conformaciòn y reacreaciòn a lo largo de todo el ciclo vital. Otro aspecto importante en la constituciòn de la identidad masculina es la socializaciòn en patrones de intimidad. En muchos casos, los varones aprenden que la amistad con mujeres es imposible debido al supuesto irrefrenable impulso sexual masculino. 


La masculinidad hegemònica es una representaciòn ideal de ser hombre, en torno a la cual los varones constuyen su identidad de gènero. La existencia de esta versiòn hegemònica de masculinidad crea la imagen de un "hombre de verdad", alguien que està por encima no sòlo de las mujeres sino tambien de otros hombres, es decir, un ideal de identidad que funciona como identidad de fachada màs que como algo real (Nolasco, 1997; Olavarria 2004).


En cuanto a la sexualidad masculina, èste se constituye en permanentes tensiones y contradicciones entre modelos de actuaciòn esperada y las propias vivencias de los sujetos. Tensiones y negociaciones entre deseos sexuales, bùsquedas de placer y los dispositivos sociales de masculinidad y sexualidad hegèmonicas.

2. La casa y la calle en los procesos de hacerse hombre
El universo dòmestico o de la casa nos remite a un mundo de jerarquìas naturalmente instauradas en base de parentesco, sexo y edad. La casa es un espacio de la familia, donde los integrantes se perciben como "mi gente", los "mios", otorgando una identidad al grupo familiar. En este espacio de sociabilizaciòn familar del niño empieza su proceso de "hacerse hombre". En este escenario aprenderà que tendra que resolver la primera contradicciòn de ser hombre: que ser hombre es algo "natural", pero que al mismo tiempo tiene que obtenerse en torno a pruebas e ideales de actuaciòn.


La transiciòn del mundo a la casa al mundo pùblico o de la calle, implica adaptarse a un mundo imprevisto y accidentado, donde los niños tienen que descubrir y aprender a convivir con las reglas y jerarquìas diferentes a las de la casa. En este sentido, casa y calle pueden ser concebidas como un continuum o prolongaciòn de ciertos elementos de ambos espacios.


El ingreso a la escuela representa para estos niños y adolescentes no sòlo participar de una escolarizaciòn formal a travès de asignaturas y actividades curriculares, sino tambien el ingreso a un mundo de discursos y practicas con un "curriculum oculto" de normas y valores sobre mascukinidades y sexualidades. La importancia mayor del colegio en la constituciòn de representaciones sobre sexualidad y masculinidad son, por retomar el segundo grupo y escenario, sin duda, las los compañeros de clase.


3. El grupo de pares y los rituales de la masculinidad
Por lo general el grupo de pares està conformado por un grupo de amigos del mismo rango ètareo y posibilita el inicio de relaciones màs democraticas que las existentes entre padres e hijos. Estas relaciones estpan basadas en amistad y empatìa màs igualitarias, con interacciones entre los sujetos en los que se puedan sopesar y cuestionar las reglas de conducta "naturalizadas " en el espacio familiar. 


Por ejemplo, el consumo de alcohol y la primera experiencia de "borrachera" es un ritual muy comùn para adolescentes en su viaje a converirse en varones. Estos gestos rituales buscan y sirven para separar a los "normales" de los "fonterizos", en base a una pedagogìa de modelos de masculinidad y sexualidad, construida sobre anècdotas, bromas o historias que norman lo que el "verdadero hombre" debe ser capaz de soportar ante la amenaza y el riego constante de asemejarse o "convertirse" en "aniñado", mujer o "maricon". Estos gestos rituales circulan entre los amigos y sirven para clasificar y asegurar la heterosexualidad de los varones.


De esta forma, el grupo de pares es uno de los espacios màs importantes en la producciòn de masculinidad, tanto en la època de niñez como adultez. Estos grupos proveen a los hombres espacios para construir discursos y performances de masculinidad consideradas adecuadas y valoradas por el grupo. Los miembros del grupo actùan como "polìcias de gènero", vigilando, enseñando y penalizando gestos de masculinidad que no corresponden a un verdadero hombre.


Homofobia y homoerotismo son aspectos fundamentales de los espacios homosociales en grupos de varones heterosexuales. La homosocialidad, entendida como relaciones sociales entre personas del mismo sexo sin objetivo sexual o romàntico, facilita los lazos entre hombres a travès de la exclusiòn de mujeres y de los hombres considerados no masculinos. 


Una forma de demostrar la heterosexualidad es a travès del dominio de todo lo relacionado lo relacionado a la sexualidad, tanto la propia como la sexualidad de las mujeres: conocer a las mujeres y su sexualidad es un imperactivo y el varon deber dar muestra de interès constante por ellas. Sim embargo, conocer el universo femenino no implica pasar tiempo con ellas,, ni mucho menor ser parte de este mundo que en algunos casos llega a ser del dominio de lo "prohibido", con lo que este universo es un misterio que muchas veces queda en supuestos o imàgenes construidas al interior de los grupos de los varones, en donde lo màs importante es conquistar a las mujeres, no ser su amigo.


4. Discursos emergentes sobre masculinidad
Los medios de comunicaciòn, principalmente la televisiòn e Internet facilitan la transformaciòn de relaciones sociales, discuros y pràcticas. Niños, adolescentes y jòvenes de sociedades urbanas invierten un tiempo considerable consumiendo estos medios, los cuales ofrecen un espacio privilegiado para analizar la conformaciòn de sus identidades modernas. Los medios de comunicaciòn producen y reproducen modelos de masculinidad que, en algunos casos, puede reforzar los discuros hegemònicos y, en otros cuestionar estos ideales de actuaciòn ofreciendo modelos y mensajes alternativos de masculinidad. Por otro lado, las adolescentes y jòvenes de sociedades urbanas occidentales presentan discursos emergentes de sexualidad y masculinidad que cuestiona los lìmites de la masculinidad hegemònica.


5. A modo de conclusiones
Los adolescentes y varones apreden desde muy temprana edad que la sexualidad masculina se constituye en torno a fronteras delimitadas que actùan como un repudio a lo que se considera dominio de lo abyecto, de aquello que un vàron, para ser valorado como tal, no debe cruzar jamàs: la feminidad y homosexualidad pasiva.


Tanto el espacio dòmestico representado por la casa como el espacio pùblico representado por la calle no son universos excluyentes sino que funcionan como escenarios interconectados en un continuum de relaciones, y existen, a su vez, otras instituciones o espacios de socializaciòn como escenarios en los que los dos anteriores, siendo los lìmites e influencia de los discursos y pràcticas aprendidos en la familia y en el grupo de pares dìficiles de determinar.

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